Fundació Miró


Los talleres de obra gráfica


Miró publicó sus primeros grabados en 1933 y desde entonces fue aprendiendo las diferentes técnicas gráficas con grabadores tan importantes como Louis Marcoussis, Roger Lacourrière o William Hayter. Ya en 1938, Miró se mostró muy interesado por la obra gráfica, tal como queda reflejado en su propio testimonio publicado por la revista francesa XXe siècle: “Me gustaría probar la escultura, la cerámica, el grabado y tener una prensa”.(1) En 1959, cuando Miró adquirió Son Boter, volvió a manifestar su intención de aprovechar esta propiedad para “instalar también prensas para litografía y aguafuerte”. (2)Finalmente, en mayo de 1962, Miró escribió a Dupin comentándole sus planes de instalar un estudio de grabado en Palma.

Miró transformó la antigua cochera de Son Boter en un taller de grabado de dos plantas, con su tórculo y todas las instalaciones necesarias. El taller de litografía se construyó sobre un antiguo aljibe. Todo parece indicar que la prensa litográfica se instaló en el otoño de 1975. Este último taller conserva todavía la antigua prensa litográfica que Aimé Maeght, el marchante de Miró en Europa, encontró en París y le regaló.

Durante los últimos seis años de su vida, Miró centró su actividad artística en el dibujo, el grabado y la litografía más que en la pintura. Estos talleres le permitieron preparar muchas de las ediciones de su etapa de madurez, realizadas con diversos colaboradores, como Robert Dutrou, Joan Barbarà o el litógrafo Damià Caus. De estos talleres surgieron series como Enrajolats, Gaudí o Els gossos, que Miró preparó en colaboración con Joan Barbarà, y también series litográficas como Joan Miró. Pintura, realizada en colaboración con Damià Caus. El proceso creativo de estas series está ampliamente representado en la colección permanente de la Fundació.

Los talleres de Miró abarcaban originalmente las técnicas de grabado, litografía y offset. Actualmente los talleres de obra gráfica de la Fundació Pilar i Joan Miró a Mallorca conservan todavía la maquinaria y los utensilios usados por el artista en la producción de su obra gráfica, como el tórculo de grabado y la prensa litográfica. Pero a los talleres de litografía y grabado se han ido incorporando nuevas técnicas como la serigrafía y la cerámica. En los últimos años, los talleres se han abierto a las nuevas tecnologías con la incorporación de sistemas de impresión digital y de fotografía. Esta renovación de los talleres de Miró ha permitido programar cursos y realizar ediciones con las técnicas más actuales del ámbito de la obra gráfica. Los talleres se han convertido así en un entorno privilegiado para el intercambio de ideas y experiencias creativas entre artistas de cualquier edad, formación, nacionalidad o procedencia.


(1). “Je rêve d’un grand atelier”, en XXe siècle, núm. 2, París, mayo de 1938, págs. 25-28.
(2). Carta de Joan Miró a Josep Lluís Sert, 9 de octubre de 1959 (Frances Loeb Library, Graduate School of Design, Harvard University).