Fundació Miró


Son Boter



Son Boter es una típica casa señorial mallorquina del siglo XVIII. Su nombre procede del apellido del propietario de la finca en el siglo XIV, el mercader Llorenç Boter(1). Inicialmente la finca era una explotación agrícola y fue, seguramente, a finales del siglo XVIII cuando la familia Martorell decidió construir una casa para pasar las temporadas de primavera y verano. Pero, aun cuando pasó a convertirse en finca de recreo, la casa mantuvo el modelo tradicional propio de las explotaciones agrícolas.

La proximidad de Son Boter a Son Abrines, donde se encontraba el estudio diseñado por Josep Lluís Sert, permitía a Joan Miró ganar intimidad y un nuevo taller de creación de pintura y escultura, tal como se lo cuenta a Sert en una carta del 9 de octubre de 1959: “Acabo de comprar Son Boter, la magnífica casa que se encuentra detrás de la nuestra. Lo que, además de ser una buena inversión, nos pone a resguardo de posibles vecinos fastidiosos. También me servirá para hacer telas y esculturas monumentales, así como para descongestionar el taller”(2). Por lo que parece, la compra de Son Boter fue posible gracias a la dotación económica del premio Guggenheim, que le habían concedido a Miró en 1958 por la creación de los dos murales cerámicos para la sede de la UNESCO en París.

Son Boter se compone de dos plantas más desván, y tiene un tejado a cuatro aguas. La casa tiene también un sótano con algunas dependencias y una entreplanta entre las dos plantas principales. Aquí también, como ya sucediera en el Taller Sert, Miró fue creando un entorno propicio de trabajo con postales, dibujos infantiles y objetos de diversa procedencia. Además, fue apropiándose del espacio mediante trazos a carboncillo en las paredes que dan vida a figuras y personajes relacionados con sus esculturas y chorretones y salpicaduras de pintura en el suelo. Los grafitos de Miró enriquecen este ejemplo de arquitectura tradicional mallorquina en una nueva fusión de tradición y modernidad, y componen una muestra única y singular de la expresión del artista.

Las paredes color siena de una de las habitaciones de la planta alta destacan entre el resto, simplemente blanqueadas. Era la estancia donde Miró se retiraba a descansar: “Ésta es la habitación donde descanso. Sigue tal como estaba: el color, los estantes empotrados. Aquí están Prats, Pablo y mis padres”(3). En sus momentos de reposo, Miró estaba rodeado de los retratos al óleo de sus padres, Dolors Ferrà y Miquel Miró, y las fotografías de dos de sus amigos, Joan Prats y Pablo Picasso.

Años más tarde, la casa de Son Boter albergaría también unos talleres de grabado y litografía que permitirían a Miró la realización de obra gráfica sin salir de sus estudios.


(1) Bartomeu Bestard, “Son Boter”, en Fundació Pilar i Joan Miró, Miró. Fundació Pilar i Joan Miró a Mallorca, Barcelona: Lunwerg, 2005.
(2) Carta de Joan Miró a Josep Lluís Sert, 9 de octubre de 1959 (The Josep Lluís Sert Collection, Frances Loeb Library, Harvard University).
(3) Georges Raillard, Miró. Ceci est la couleur de mes rêves: Entretiens avec Georges Raillard, París: Seuil, 1977, págs. 150-151.